| Sexto Tarquinio, hijo del último rey de Roma, se obsesiona con la virtud de Lucrecia, esposa de su pariente Colatino, ausente en la guerra. Aprovechando su hospitalidad, se introduce nocturnamente en sus aposentos. El cuadro capta el violento clímax: ante el rechazo de Lucrecia, Tarquinio la amenaza con su espada y con una infamia insoportable: matar a un esclavo y colocarlo desnudo junto a ella para fingir un adulterio deshonroso. La tensión dramática se eleva mediante dos figuras alegóricas: Cupido, que en lugar de guiar un romance porta la antorcha que ilumina el delito, y una siniestra anciana con serpientes que encarna a una Furia, símbolo de la pasión destructiva y del crimen. Tras el ultraje, Lucrecia confesará lo sucedido antes de suicidarse por honor; un trágico final que encenderá la rebelión popular liderada por Bruto, provocando la expulsión de los tiranos y el nacimiento de la República en Roma. |